Aportes para abordar el malestar educativo actual en tiempos de lazos virtualizados

[Segunda temporada: Marzo 2021 – Actualidad]

Llega con la urgencia del pan recién hecho, aroma a conquista breve y potente. Huele rico, invita a probar y a dejarse llevar.

«Seño, ¿te digo algo? En la vida real son más lindos. Por ejemplo, León tiene una marca en la patita de una mordida que acá no se ve, y Benyi te despierta chupandote la cara», comenta el niño mientras dibuja.
«Y así fue que decidimos que en nuestra burbuja amábamos las vidas reales más que nada en el mundo, aunque tengan sus complicaciones. «Amantes de la vida real. Linda señal, ¿no?» apunta la seño Silvi, maestra que navega entre incomodidades de mensajes por whatsapp, burbujas y nuevas preguntas ante el retorno a una presencialidad expectante.
Ver Escena Intentando fidelidad a las señales. Hacer crecer lo que hay

Acaso de eso se trata la vida en esta realidad donde las intermitencias incomodan, al tiempo que nos desafían a ubicarnos en algún lugar desde el cual navegarla.
Mientras vamos retornando de la pausa, las viejas preguntas arrecian sobre qué enseñar o cómo evaluar en medio de tanto hábito trastocado.
Urge inventar cómo estar en el aula o en el patio y al mismo tiempo cuidarnos colectivamente ante una realidad que se nos impone.
Ante la urgencia nos detenemos a mirar, a escuchar, inventando así un lugar que permita mantener viva la curiosidad que sostiene el deseo, para no repetir aquello que ya no marchaba de la buena manera y poder alojar lo nuevo que nos pudo sorprender.
Un lugar que se va armando mientras le prestamos especial atención a los detalles, esos que llegan desde el piso que habitamos cada vez y en el cual nos podemos afirmar.
Atender a las señales que crecen desde el pie es la tarea, como nos lo recuerda aquella vieja y renovada canción De los pies a la cabeza.

Entre las escenas que nos siguen llegando desde nuestra querida Patagonia, la mirada y la escucha atentas de la maestra por whatsapp devenida maestra de poemas pedagógicos, encontramos cartas, dibujos, escrituras, acertijos y laberintos. Es que ubicarnos para navegar entre señales no es sin ese «algo» que las acerque y que llamamos cultura.

Agosto viene asomando con esas señales que están acá y allá, a la mano de cada quien.
«Intentando seguir las señales de por dónde ser escuela en pandemia».

Perla Zelmanovich

IICSAL, FLACSO-CONICET

Anunciábamos allá por el mes de mayo «Lo que pueden la belleza y la poesía con el arte de la pérdida».
Y a modo de impulso tuvo sus resonancias haciendo cuerpo en la circulación de experiencias, reflexiones, conversaciones, piezas de arte y escrituras.
Se relanzó el juego signficante, que por ser tal, da lugar a la diferencia, a los vacíos que abren a otros movimientos posibles. Cada sujeto adviene siempre entre significantes, y el nombrar lo que vamos inventando en nombre propio en el lazo con otros, va mostrando eso que sutura al mismo tiempo que vela la herida.

Nombrar como una manera de seguir bordeando las invenciones a partir de aquello que irrumpió y que nos obligó no solo a inventar con las nuevas condiciones para producir un saber-hacer con lo nuevo, sino a reinventar lo que ya traíamos en nuestras mochilas.
Nombrar el propio malestar es una invitación que formulamos a quienes ingresan a nuestro programa de trabajo para ir produciendo un saber-hacer con ello de alguna manera que no sea mortificante porque en ese gesto emerge la dignidad de quien nombra.
Nombrar es una manera de dar respuesta a los desgarros que supone producir una distancia necesaria respecto de los significantes del Otro de la época, o de la institución o de lo familiar.
Nombrar es una manera de suturar los desgarros que se juegan en esas operaciones necesarias de las que solemos hablar con el psicoanálisis y que conocemos como alienación y separación.
Nombrar es una manera de desprendernos de lo mortificante del primer estupor que nos puede generar lo inesperado. Pero también del malestar que nos produce aferrarnos a las primeras nominaciones que nos llegan de ese Otro social- institucional de acuerdo al lugar que ocupamos en nuestras profesiones, traducidas en los encargos que se nos formulan.
Nombrar puede acompañarnos para no perder la brújula que nos anima hacia lo educativo.

Poética escolar es uno de esos nombres emergentes que en estos dos meses, mostraron y velaron las heridas con sus invenciones poéticas, se trata de «Desenfocar para ver ese lenguaje otro», en palabras de Silvina Ferández y Valentina Gallo.
La escuela en tiempos de burbujas, que también muestran y velan con sus torsiones significantes. «En medio de la preocupación se esboza una primera idea: intentar invertir el significante más amenazante. Hoy estamos aquí gracias a estas “burbujas» que nos resguardan, no sabemos cuánto van a durar, entonces urge ponerlas a jugar», en palabras de Silvina Figueroa. ¿Qué puso a circular la propuesta de Silvina con el significante “Burbuja”? ¿Qué implicó jugar con burbujas cuando volvimos a una escuela llena de burbujas? comparte María Riera leyendo desde su lugar de directora la invención. “Me detuve en la ventana, miré desde afuera sin ser vista, nadie me vio porque la atención estaba en otro lado, porque la atención suspendió el tiempo de una burbuja que jugaba con burbujas, atentos-as a cuidar mi propia burbuja, atentos-as a cuidar las burbujas compartidas, a hacer durar un tiempo de suspensión, provisorio, disfrutable, acariciable y bello como las burbujas que brotaban.”
Otros nombres y otras Materialidades que tejieron hilos de deseo. Entre cuerpos, objetos y pantallas, fueron emergiendo.
Nombres y materialidades que van produciendo un Saber hacer con la interrupción, pandémicamente forzada, que nos invitó a pensar el maestro Federico Bonzini.
EL grito. Es UN grito. Un grito que condensa muchos gritos, es como nombra su invención la artista visual Clarisa Label.
Muchas invenciones invisibles, silenciones y potentes recorren los territorios, las casas, las aulas y las pantallas.
La pausa en el tiempo escolar a la que nos convocan las vacaciones de invierno por estos lares, no invita a dejar decantar nuestras invenciones singulares/colectivas con las que pudimos ir velando este tiempo de desgarros, para seguir nombrándolas en nombre propio con otros.

Nos reencontraremos en el mes de agosto. Hasta entonces.

Perla Zelmanovich

IICSAL, FLACSO-CONICET

Escuchar radio en una soleada mañana de otoño pandémico sabe a “bálsamo auditivo” cuando la “voz” del otro lado del micrófono nos inspira con una idea:

Lo que pueden la belleza y la poesía con el arte de la pérdida

La voz balsámica sigue su derrotero evocando la poesía de Leonard Cohen [1] y su “ir tan lejos en nombre de la belleza”, y también la poesía de Elizabeth Bishop [2] a propósito de  “El arte de la pérdida”.

El hilo de la voz y de la palabra se hacen presentes tocando el cuerpo, despertando asombro, interés y este efecto de escritura. Comparte sus maneras de lidiar con los desasosiegos en este tiempo que transitamos como humanidad, que resonará para cada quien desde su sitio particular en el arco de las crecientes desigualdades y de sus propios modos subjetivos.

Belleza, poesía y pérdida- devenida arte-, son significantes que se enlazan a lo que hace posible lidiar con el horror de la muerte, hoy, horror al que nos confronta la pandemia que irrumpe cada vez sin previo aviso y se nos presenta sin esa distancia, sin esos velos que recubren el agujero real de lo incalculable e insondable que tiene la muerte y que escapa a nuestro cabal entendimiento. Convivimos con ese agujero de la finitud siempre, más allá de la pandemia, y vamos inventando como humanidad y de manera singular cada quien, modos de producir esas distancias subjetivas que permiten respirar un aire psíquico vivible. Lo hacemos con el trabajo del duelo recubriendo con rituales y palabras las pérdidas, hoy interferidas por otras distancias sanitarias necesarias que nos empujan a inventar una mano que acaricie, una video-llamada que acerque, una palabra, una música que acompañe. Lo hacemos con el trabajo de la sublimación para transformar ese resto, ese exceso de real que nos habita, para convertirlo en poesía, en trazo, en letra, en música, en juego.

En esta nueva vuelta de Lazos Virtualizados, cuando pensábamos que ya estaríamos más allá de la pandemia, me detengo en la belleza por su capacidad de recubrir el núcleo duro de ese agujero real, eso que Freud llamó lo unheimlich, lo siniestro, que trabajo de sublimación mediante nos ayuda a inventar distancias simbólicas. Evoco una vez más aquellas palabras que le dedicara allá por 1930 [3] cuando menciona el recurso al goce de la belleza como uno de los modos de lidiar con las tres fuentes del malestar que señala como inevitables, hoy conjugadas en nuestra experiencia pandémica: la hiperpotencia de la naturaleza, la fragilidad de nuestro cuerpo y la insuficiencia de las normas que regulan los vínculos recíprocos. Aquí puede situarse, nos dice, el interesante caso en que la felicidad en la vida se busca en el goce de la belleza donde sea que ésta se muestre a nuestros sentidos y a nuestro juicio: la belleza de forma y gestos humanos, de objetos naturales y paisajes, de creaciones artísticas y aun científicas. Esta “actitud estética” hacia la meta vital ofrece escasa protección contra la posibilidad de sufrir, señala, pero puede resarcir de muchas cosas. Discernir la dicha que puede generar es un problema de la economía libidinal de cada quien y sobre este punto, declara, no existe consejo válido para todos.

Frued busca referencias en la estética de su tiempo, que puedan dar cuenta de ese núcleo duro, de ese más allá del principio del placer que anida en la potencia de la belleza cuando conmueve. También Lacan le dedica sus reflexiones a la estética mientras va construyendo su manera de pensar una ética para el psicoanálisis [4] . Nos lleva a pensar que lo bello se constituye en una barrera, en un límite al horror pero que a la vez nos deja vislumbrar el más allá del principio del placer, el vacío central, el agujero real. La sublimación artística circunscribe este vacío que será determinante para toda obra de arte.  No es para todxs igual y es en esa línea que también avanzan los estudios críticos sobre los parámetros de belleza cuando se sustentan en relaciones de poder con pretensión universalizante.

La radicalidad de la belleza se presenta como el último velo porque más allá está lo imposible de soportar. La paradoja es que si no hay un real que la sostenga resulta superficial y vana, pero si se acerca demasiado a lo Real, rasgando el velo, deja de ser bello y provoca asco, terror, angustia. Se trata de una práctica simbólica orientada a tratar el exceso ingobernable de lo real.

Cuando la realidad nos inunda en este tiempo destemplado puede encontrar sosiego en la propia experiencia estética, porque puede inventar esa distancia necesaria, indispensable, respecto del horror. Experiencia estética que se transmite en un juego de deseo hecho de gestos, objetos, creaciones artísticas y científicas, esa materia prima de la que se sirve la educación, para que cada quien pueda hacer con ello, a su manera. 

La oportunidad ofrecida, de acceder a la experiencia estética, también es política.  

Otra voz llega ahora a través del teléfono desde el Alto de Bariloche, con su distancia-cercana hecha de poemas pedagógicos, eco de su experiencia estética con sus pequeñxs de segundo grado. Es Silvina Rita Fernández, la maestra por whastapp que trae el don de su palabra inspiradora, con sus invenciones propias y colectivas, su saber-hacer donde la escucha de las voces y de las marcas infantiles juegan su partida para que el horror y la pérdida puedan convertirse en borde hecho de trazos y de palabras, para que cada quien encuentre allí su propia manera de hacer su experiencia con la belleza según toque esa fibra que pone en marcha el deseo, trabajo de sublimación mediante. La seño Silvi se hace presente con sus mensajes inspiradores que muestran algunos hitos de un itinerario que se dio a ver entre el 2 de marzo y el 30 de abril, en los intersticios de la vorágine de experimentar la incertidumbre y el tembladeral.

Pedagogía de regreso a las aulas. ¡Porque el protocolo no lo es todo! Máximas compañeras (las vamos a necesitar…) y las vamos a ir actualizando!

[Construidas los primeros días de clase por un grupo de compañeros y compañeras de la Escuela Vida, del colectivo Gente Nueva, Bariloche, Pcia. de Río Negro, Argentina]

De esta manera reinciamos Lazos virtualizados [Segunda temporada]: lazos hechos de mixturas, de aperturas y cierres cuidados, de deseos y hallazgos acompañando un movimiento que nos excede. Se trata de hacer del obstáculo una oportunidad de activar nuestras posibilidades sublimatorias que amparen y velen poniéndole bordes a las incertidumbres.

Les damos la bienvenida a nuestra sección Escenas donde encontrarán cuatro conjuntos de poemas pedagógicos, relatos y conversaciones, de Silvina Rita Férnandez, egresada de nuestra carrera, compañera de este espacio desde sus inicios: 

1.DE PRESENCIAS, DISTANCIAS E INTERMITENCIAS.
2.CUANDO LO QUE SEPARA, UNE.
3.HACERSE UN CUERPO, HACERSE UN NOMBRE CON LO QUE FALTA.
4.SABER HACER CON LO QUE CUESTA.

En nuestra sección En los medios, Ana Carolina Ferreyra, nuestra colega docente e investigadora del PyPSE nos invita a pensar el tropiezo de cierto empuje a evitar  la frustración y  la angustia infantil y adolescente, entre otras provocaciones, en la entrevista hecha por Canal Abierto Radio: «Educación no es sinónimo de presencialidad».

Ana Lía Yahdjian, también docente e investigadora de nuestro programa, nos lleva a pensar en la potencia que tienen los objetos culturales para ser bordeados como modos de lidiar con este y otros tiempos desasosegados en «Lxs adolescentes bajo sospecha», entrevista realizada por la 737 junto a Fabiana Rousseaux.

Nos seguimos acompañando entre presencias virtuales y físicas, entre intermitencias, aperturas, cierres, mixturas e invenciones.

Perlza Zelmanovich
IICSAL, FLACSO-CONICET

Mayo de 2021

[1]https://jamletinculto.com/2017/11/07/siete-poemas-de-leonard-cohen-para-recordar-la-belleza-de-la-cotidianidad/

[2] https://zocalopoets.com/2016/07/29/elizabeth-bishop-un-arte-one-art/

[3] Freud, S. (2006). El malestar en la cultura. En: Obras completas. Volumen XXI. Buenos Aires: Amorrortu editores. Original de 1930

[4] Lacan, J., Seminario 7, La Etica del Psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1988 Lacan, J., “Kant con Sade”, en Escritos I, Siglo XXI editores, Buenos Aires, 2010