Materialidades entre cuerpos, objetos y pantallas que tejen hilos de deseo

Materialidades entre cuerpos, objetos y pantallas que tejen hilos de deseo

I

 

Alternamos presencia y virtualidad.
Siempre sentimientos encontrados.
Cada reencuentro amerita encuentro.

Él entra entusiasmado y mirando a sus compañer@s les dice:
-Yo volví con una cicatriz! ¿quieren verla? – y se apresura a sacarse la campera (hace un par de semanas lo operaron de apendicitis).

Pensé en ese momento que tod@s de alguna manera habíamos vuelto con marcas, cicatrices y qué maravilla la posibilidad de l@s niñ@s de mostrarlas así, como condición de arranque, como punto de partida.

Aproveché para celebrar su valentía (habíamos estado hablando por whatsapp durante la previa a la operación y realmente me impresionó su entereza en cada momento).
Se apresura en aclararme que igual le habían dado «algo» para «no sentir tanto», porque «hay dolores que son insoportables» y entonces «te morís de dolor» y no queremos eso…

De nuevo la infancia redoblando la apuesta.
Valentía sí, pero resguardos también.

Anestesias, fugas, velos, no todo, compañías, otr@s, cuidados, siempre cuidados.

Sensibilidades si.
Conexión con lo vital también,
alegría en lo que hay,
Duelo en lo que hay que doler. Micro políticas de lo posible y de lo que urge sanar.

II

¿Qué es el cuerpo?

La profe Valentina Gallo, del espacio corporal, les pregunta qué es el cuerpo a l@s chic@s de segundo.
Le gusta ir recogiendo respuestas, como quien cosecha efectos luego de tirar semillas de experiencias.
Sigo pensando en que materialidades tocan los cuerpos… y las palabras de l@s niñ@s me dan pistas.

”Esto»: claro, es aquí y ahora, un «presente” en el presente, como dice la seño Gaby de arte.
“La verdad»: algo del orden del descubrimiento, que traiga verdad, esa que irrumpe; sino, no es.

“Somos nosotros»: algo del orden de lo colectivo, con otr@s, no siempre en soledad.
“Para ser nosotr@s mism@s»: que les permita responder de un modo propio, que aloje su modo particular.
“Para poder ver el mundo»: más allá de lo conocido, por fuera de mis fronteras, sin tanta cercanía.

“Para poder ser libre»: con márgenes de libertad, siempre, que de algún margen para eso. Una propia invención allí.

“Para sobrevivir»: por encima de la vida que me tocó.
“No soy víctima sufriente”, por más duro que sea lo que sea. ”Dejame ser actor/actriz protagonic@”

“Para existir”: vivible, en mis cinco sentidos presentes, que amplíe mi existencia, que me de ganas de vivir y de aprender.

“Para moverlo”: que incluya la posibilidad de movimiento moviente, aún en quietud.

“Para tocar cosas”: el tacto, la experimentación, el hacer, materilidades -no las del mercado, sí las de la cultura generosa.

“Para poder hacerse amig@s»: que me permita no sólo conocer cosas, hechos, lenguajes, que me permita conocer a otr@s.

“El cuerpo es para decir te quiero”: que sea del orden del amor, de lo amoroso.

“Es para abrazar”: que tome algo de lo que está prohibido, como lo está hoy abrazar, que me ofrezca modos de lidiar con eso.

“El corazón no es así (hace el gesto con la mano) en realidad es bastante feo”: que no le tema a la fealdad, que ficcione pero no engañe.

“Para relajarte”: que pueda traer calma, regulación.

“Para ir a jugar afuera”: que sea lúdico, jugable, jugado.

A partir de sus palabras, un mapa de características de modos posibles, ya no de dar clase, sino como diría Marcelo Percia de “darse a una clase”, es decir a unos cuerpos sentipensantes.

Silvina Rita Fernández
silvinarita.fernandez@gmail.com
Egresada del Diploma Superior en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas 

Maestra de primer grado de Escuela Vida, Gente Nueva, Bariloche, Río Negro, Argentina.