Agosto 2021 – Lazos virtualizados [Segunda temporada]
Intentando fidelidad a las señales. Hacer crecer lo que hay.
I
De cuando urge escribir.
Cartas en papel.
Color rojo corazón.
Con esa fuerza, intención con la que envisten l@s niñ@s aquello que desean.
«Si lo escribo sucederá».
¿Será que quien lo reciba podrá intuir la dimensión de lo que hay allí?
Escritura, dibujo, marcas de niñ@s.
Correspondencias vitales.
De ellas también estamos hechos.
Saberse respuesta, bienvenida, re- pregunta, validación.
Saberse también escuela papel, lápiz rojo, tiempo disponible, alfabetización sentida/con-sentida: seño ayudame a escribir «esto».
Claro, antes pacientemente había escrito esas palabras otras, las que yo había elegido por su grado de dificultad, las hipótesis de variedad y cantidad, mis propias urgencias de enseñanza de la escritura.
Y si, también de mutuas urgencias y prioridades está hecha la escuela.
Y de señales y respuestas.
Estarse ahí.
Intentando fidelidad a las señales.
II
La cosa vino de cartas esta semana.
La seño Cele me convidó esta belleza y tuve la dicha de conversar con su autora a la que apodan «la china» (por eso ella escribió en chino, nos contó).
En nuestra burbuja algunas cartas se volvieron urgentes y cierres obligados del día.
Hoy alguien gritó asombrado: -seño, ¡besó la carta antes de mandarla!
-Y sí -les digo segura. A los besos les encanta viajar en carta.
El autor de la carta coronada por un beso, orgulloso pregunta: «¿nunca besaste una carta? (la canchereó)»
-Noooo – le dice aún más asombrado.
-Pero hay palabras que son como besos – se me ocurre arriesgar.
-Ah sí, eso sí – hay gran acuerdo general.
Palabras como besos.
A puro papel y enchastre de tinta en la era del whatsapp.
Ahora pienso: ¿sabrán que hubo cartas perfumadas?
Recuperando sentidos en distancia, barbijo y asepsia general.
Intentando seguir las señales de por dónde ser escuela en pandemia.
III
Seño, ¿te digo algo? En la vida real son más lindos.
Por ejemplo León tiene una marca en la patita de una mordida que acá no se ve y Benyi te despierta chupándote la cara.
Uno a uno fueron apareciendo detalles, marcas, diferencias.
Y así fue que decidimos que en nuestra burbuja amabamos las vidas reales más que nada en el mundo aunque tengan sus complicaciones.
Mordedor@s y mordid@s firmamos la declaración.
IV
Lo que asoma porque sí.
No pide permiso.
Tiene la fuerza del propio trazo.
Hace síntesis de otros tantos, propios y ajenos.
Sonríe al borde del pizarrón.
Promete.
Augura.
V
De la experiencia corporal a la producción de pensamiento. De la experiencia corporal a la escritura.
«Mi cuerpo es largo, yo soy chiquito. Mi cuerpo mira,yo pienso. Yo soy muy diferente de mi cuerpo porque él está afuera y yo adentro».
Un niño de cuarto grado después de su práctica corporal.
Por: Valentina Gallo. Bailarina, maestra cuerpera. Poética escolar.
VI
La seño Yola nos trajo de regalo un laberinto.
Un laberinto re difícil, sí.
Tanto tanto que no le encontrábamos solución.
-Seño, seño, ¡no hay salida!
-Seño es muy difícil
-Seño ¿me da otra copia? ¡esto ya no se entiende!
Intentos, intentos.
-Qué suerte – pensé.
Como maestra me gusta proponer desafíos que tengan posibilidad de éxito, más aún cuando para algunas infancias tantas cosas parecen lejana (si ya sé, mala mía).
Por eso es bueno compartir escuela con otr@s (como con Yola).
-Seño, por ahí no, ya pasamos.
-Por ahí no, ya pasamos ¡y nos la dimos!
Finalmente el laberinto se fue para las casas, para seguir probando, intentando.
Y si, su valor será el de los intentos. El de saber por qué lugar ya pasamos y no queremos volver a pasar porque no nos lleva a ningún lado, o porque ahí “nos la dimos”.
El valor del esfuerzo, de lo que no sale, el de atravesar una y otra vez la frustración.
Ojalá sirva como metáfora para las instituciones educativas (o para lo que allí quieras poner).
Nos llegan rumores de que un pequeño de la burbuja de la seño Yola encontró la solución.
Es un niño callado, que no le gusta casi nada venir a la escuela, ¡pero parece que de salir de laberintos sabe un montón!
(Quizás también esa sea una señal a seguir para salir del/los laberinto/s)
“La conciencia de que lo más arduo no es responder, sino complejizar los interrogantes para acceder, si cabe, a una desorientación mas lúcida”
(María Negroni en “Pequeño mundo ilustrado”).
Silvina Rita Fernández
silvinarita.fernandez@gmail.com
Egresada del Diploma Superior en Psicoanálisis y Prácticas Socio-educativas
Maestra de primer grado de Escuela Vida, Gente Nueva, Bariloche, Río Negro, Argentina.