¿Cómo ampliamos pensamiento si no nos vemos? Lxs niñxs otra vez nos dan la pista

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¿Cómo ampliamos pensamiento si no nos vemos? Lxs niñxs otra vez nos dan la pista

Pensar-Pensarnos-Pensarme

Una invitación a pensar la función directiva en tiempos de pandemia

María Riera – mariaaleluy@gmail.com

Directora de la escuela Primaria Virgen Misionera

Bariloche- Rio Negro

Y aquí vamos siendo, en este hacer de inventarnos un poco, buscando formas de pensar juntos, todo esto que va sucediendo sin la presencia conocida hasta ahora.

Por un momento nos paralizo, nos dejó un poco inmóviles…¿Y ahora qué? ¿Cómo conversamos y ampliamos pensamiento si no nos vemos?

Si no puedo llegar en el recreo a hablar de X y de ahí confabular las estrategias, los pareceres, las preguntas…No puedo entrar en el desayuno y en esos 5 minutos resolver el mundo, para que 5 minutos después nos invadan de nuevo las preguntas y ahí seguir el ruedo de la conversación, encontrando huecos de pasillos, alguna hora especial, huecos de almuerzos, de acompañarte hasta el auto así me contás y vemos como lo seguimos pensando….

¿Quiénes nos hacen pensar?

Eso sí que no cambió, sigue siendo la infancia, sigue siendo el aprendizaje, sigue siendo la construcción de subjetividad, sigue siendo ampliar la cultura. Y también seguimos siendo todos los adultos que hacemos la escuela…

Hoy el tiempo de conversar es otro, es con un DELAY, entonces pensar es de otros tiempos, hay tiempos más dilatados, donde una especie de Suspensión se juega en estas esperas y en estas construcciones de pensamiento colectivo, de a pares, en equipos de ciclo, con maestros y maestras especiales, de a solos y solas.

La pista para mi es escuchar y leer las intrigas, preguntas, vacíos, ideas, errores, frustraciones, alegrías y ahí generar la conversación del modo singular que tome: Llamados telefónicos, audios de WhatsApp, escritos, mensajes en mail, mensaje de alguna lectura, la atención bien aguda en los Zoom, porque por suerte se habla de a uno. Porque aquí también me descubro en mi ser docente, aquí también se devela mi placer, mi displacer, mis exigencias, mis enojos, mis prejuicios, mis gustos….

Estamos menos atolondrados en nuestras acciones, estamos más dispuestos, disponibles ¿a qué?

No lo sé capaz a ESTAR, algo de una atención sensible, de la escucha sin filtros, de un lugar común del No saber… esto que de alguna manera va siendo una certeza, donde el improvisar es una carta para jugar, donde la ficción una herramienta disponible, donde el cómo hay que inventarlo, y el para que siguen siendo las pistas, los efectos que ellos nos dejan ver, nos dejan escuchar.

¿Puede ser Paradójico hoy que las decisiones estén del lado inverso Verdad? ¿Cuántas veces deja este hueco la práctica docente?

Pero claro está que también decidimos todo este entramado, si es oportunidad o si nos limita a pensar ¿sólo en la conectividad? ¿En el acceso a ella? ¿En la cantidad de dispositivos celulares? ¿En las no ganas? ¿En los no acompañamientos? Y así en las listas enormes que solemos armar.

De nuestro lado está la decisión de no volver a lo mismo que no funciona, a la receta de tantos años, a la mera transmisión, que hoy más que nunca se sacó el Velo y deja verse en su máxima crudeza…

Y me hago la pregunta singular y hago la pregunta colectiva, es dialéctica pura, es posibilidad de crear porque de verdad no sabemos, no sabemos de antes, no sabemos de durante y no sabemos de después.

Miremos, escuchemos mucho a los niños y niñas que de esto sí que saben, que de inventar están ávidos, donde la improvisación es el modo.

Y en esta sintonía de ir encontrando modos, pensamientos, preguntas…un escrito en conjunto («Me quedo en casita» ¿Refugios en cuarentena?), producto de conversaciones, de idas y vueltas con una intriga que compartimos con Karen.

“Me quedo en mi casita” ¿Refugios en cuarentena?

Escrito en conjunto, escrito como efecto de conversaciones y pensamientos.

Karen Andriano. Maestra 4 grado. Esc, Primaria Virgen Misionera

                                          María Riera. Directora Esc. Virgen Misionera- Bariloche

 

Dos llamados a niños en una tarde durante el aislamiento.

Cada uno en su casa en el mismo momento se habían construido una casita y allí estaban… jugando, dibujando, descansando, con sus muñecos, lápices, almohadones.

Grande fue la sorpresa, la compartí y así comenzamos a preguntarnos, a pensar sobre los efectos de esta situación de pandemia que hoy atravesamos, donde la enfermedad, la muerte, la incertidumbre están presentes en lo cotidiano, también para lxs niñxs.

¿Será tal vez la imperiosa necesidad de un lugar propio que les permita, aunque sea por un instante salir de la mirada de los otros, encontrar un tiempo y un espacio de privacidad?

¿Será tal vez un refugio para guardarse, para acurrucarse para protegerse de miedos y peligros?

Pensando en el mensaje que recorre el mundo “Quedarte en casa es cuidarte” vamos viendo que es necesario algo más que ese lugar llamado “casa”, algo más ligado a lo íntimo, a lo privado que es necesario recuperar de alguna manera y que permita también, poner un velo ante tanta información, tanto miedo e incertidumbre que esta situación de pandemia trae aparejada.

Hoy la escuela como ese lugar que “separa” y que aloja las infancias no está. ¿Serán estas casitas-refugios los efectos de esta falta?                                   

 Pensamos que tal vez vengan a suplir esta cierta “privacidad” que la escuela ofrece, que es la que permite que algo de lo particular, de lo singular emerja posibilitando, entre otras cosas, la construcción de subjetividades, de simbolizar.

Sabemos que la infancia es el tiempo para que transcurra la ficción como modo, como lazo y la disponibilidad adulta se hace muchas veces necesaria en esta construcción.

 Entonces podemos pensar que estos “refugios” surgen ante la necesidad de inventar espacios de intimidad que permitan que la ficción se despliegue, donde aparezcan el juego, la escritura, el relato para de este modo poner a jugar temores, angustias, deseos etc.

Vemos a diario una variedad enorme de modos familiares que acompañan, entonces pensamos que este encuentro con lo particular de cada niño y niña puede ser un encuentro de ficción, de juego, que los aloje separados de los modos familiares que sostienen muchas cuestiones de una realidad que irrumpió.              

Nos preguntamos ¿Cómo generar hoy, desde la virtualidad, espacios de oportunidad para que algo de esto suceda y desde allí poder acompañar?

¿Cómo intervenir en este contexto para hacer de estos “refugios” un espacio donde algo de la subjetividad aparezca, donde la ficción tenga su lugar?

Refugios donde aparezcan el dibujo, la escritura, el relato y nos den la posibilidad de seguir acompañando a lxs niñxs en esta construcción.      

Refugio como metáfora, como puente, como efecto, como un modo de nombrar.               

Lo cierto es que lxs niñxs, una vez más nos dan la pista, nos muestran por donde seguir, será nuestro desafío saber hacer con ello.

Y Vive en una casita pequeña…¿.A ver Y contame con cuantos vivís?

Y ahí intentó varias veces, pero se perdía…¿Cuantos te dije ya? Entre primos-as, hermanas, hermanos, tíos y tías, a veces se pierde…. “Uyyy perdí la cuenta”.

Yo me voy a hacer una casita ANTIFANTASMAS y voy a poner en la puerta un cartel que diga V.I.P para que nadie entre”.

“¿Le pongo puerta o la dejo abierta?… Le pongo puerta mejor”.

“Voy a pensar a quien invito a mi casita”.

“También la quiero usar para dormir a la noche, voy a preguntar si me dejan”.

“Mi casita para hacer poemas, va a ser el despacho del poeta”, vaya manera de nombrar.